"Google está desesperada", me decía un amigo estos días. Su argumento era potente. Se han despistado en inteligencia artificial y Microsoft
se les ha subido a la chepa. Para él "hay que innovar fuera del
hype de jour, y estos llevan tumbados a la bartola desde hace eones". Mi amigo tenía algo de razón, sin duda, pero el inmovilismo es un clásico cuando las empresas se convierten en megaempresas. Si. funciona, no lo toques, dicen.
Hasta que deja de funcionar y se plantea
el dilema del innovador, claro. Ahí es cuando entran las prisas y llegan los
códigos rojos. Google está en esas, pero estos días ha querido sacar pecho y decir algo y claro que están preparando cambios gordos en todos sus servicios. Todos, claro está, potenciados por la inteligencia artificial.
La base de todos esos cambios tiene nombre: PaLM 2, un nuevo modelo de IA que está llamado a competir con GPT-4 y ChatGPT y que fue tema central en la reciente Google I/O. Que por cierto, debería haberse llamado Google IA.
Ese modelo comienza ya a despegar en
Google Bard, el chatbot que por fin está disponible en un montón de sitios sin invitación —
pero no en España o la UE—, y atención, en un apartado absolutamente crítico: el buscador. Google mostró un anticipo de su "Search Generative Experience", la nueva interfaz con la que (probablemente) dejará atrás su tradicional página de resultados y la cambiará por una en la que
ya no buscaremos. Conversaremos.
Puede que Google esté desesperada —
y muy preocupada—, pero no parece que ahora mismo esté muy tumbada a la bartola. Esto se pone (muy) interesante.
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