Ah, las contraseñas. Invivibles, pero insustituibles, que diría Sabina. O tal vez no, queridos lectores, porque se está fraguando algo que podría suponer su fin. Se trata de la tecnología llamada '
passkeys', una nueva forma de iniciar sesión en aplicaciones y sitios web. El viejo binomio usuario-contraseña desaparece (o esa es la idea), y en lugar de ello
entra en juego un nuevo dueto: el formado por un nombre de usuario y, o bien un factor biométrico (huella, cara), o bien un PIN de bloqueo.
La tecnología usa claves criptográficas que se gestionan automáticamente para el usuario, y sus impulsores son la FIDO Alliance —que
lleva años luchando
contra las contraseñas— y Google. La empresa ya dio
un pequeño empujón el pasado diciembre al ofrecer soporte de passkeys en Chrome, pero ahora se pone seria y ha dado un gran paso al
permitir iniciar sesión en cualquier cuenta de Google con esta tecnología.
De momento las passkeys convivirán con los métodos actuales, así que no vamos a deshacernos de las contraseñas de golpe y porrazo.
El proceso será gradual y aquí se necesita que
más y más empresas vayan ofreciendo ese soporte en sus productos, pero también (especialmente) en sus servicios.
Eso de que al querer iniciar sesión en un sitio web (en tu red social, en el banco o en el súper) introduciendo usuario y luego contraseña —
esa de '123456' no, por favor— deberá ir cambiando: se pedirá tu usuario, sí, pero en lugar de la contraseña podrás, por ejemplo, registrar tu huella en tu móvil. Nuestra frágil memoria podría al fin librarse de una de las condenas de nuestra era:
tener que recordar contraseñas.
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