Me imagino a Tim Cooks ahí sentado, escuchando a sus acólitos en su particular guarida del lobo, en Cupertino. "¡
Los mini ya no tienen sentido! ¡Debemos lanzar los
modelos Plus en su lugar, seguro que triunfan!". Pues no. Triunfar, lo que se dice triunfar, los modelos Plus
no han triunfado mucho.
Dudamos que a Cook eso le haya quitado el sueño, porque mientras los Plus quedaban relegados a un segundo plano, pasaba algo que para muchos era sorprendente: los iPhone 14 Pro Max se han vendido
como churros. Son con diferencia los modelos más caros de la familia, y eso haría pensar en que no muchos decidirían hacerse con estos modelos.
Pero resulta que ha pasado justo eso, y que ha pasado precisamente en un momento en el que la economía no está especialmente voyante. Es por tanto doblemente sorprendente, pero la conclusión es clara: la gente está comprando menos móviles y aguanta más con lo que ya tiene, pero cuando cambian, no quieren cualquier cosa. Quieren lo
mejor más caro.
Las ventas de los
iPhone 14 Pro Max parecen haber modificado los planes de Cook, que ahora está centrando todos sus esfuerzos en consolidar esa tendencia con el inminente iPhone 15 Pro Max. De hecho los analistas hablan de que este modelo —sorpresa, será más caro que nunca—
representará un 35-40% de todas las ventas de la familia 'iPhone 15'.
Vender móviles cada vez más caros parece que no debería ser demasiado buena idea, pero todos los fabricantes —
mirad a Xiaomi— están aprovechando
este curioso tirón, y Apple no va a ser menos. Y así estamos, con la inflación por las nubes,
el litro de aceite a 12 euros y nosotros gastándonos
tranquilamente más de
1.500 euros en un trozo de
metal y cristal con unos chips dentro.
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