A estas alturas ya estaréis cansados de oir hablar de
ChatGPT, pero hace meses que Google prepara su jugada para recuperar el terreno perdido. Esa jugada no es ni más ni menos que
Bard, un chatbot que dio sus primeros pasos de forma errática —y con alguna que otra
metedura de pata colosal— pero que poco a poco ha ido ganando enteros.
Esta semana Bard se nos ha hecho (un poquito más) mayor. Lo ha hecho gracias a
Gemini Pro, el nuevo gran modelo de lenguaje (LLM) en el que está basado, y que según la empresa lo pone ya al nivel de ChatGPT. Dicho modelo estaba ya activo en Bard en EEUU desde diciembre, pero
es ahora cuando por fin llega a España y muchos otros países.
¿Cómo le sienta a Bard el cambio? En Xataka hemos tenido la oportunidad de
comparar las respuestas de Bard con las de ChatGPT y las de Copilot, y hay buenas y malas noticias. Las buenas es que el chatbot de Google incluye ahora generación de imágenes y no pone cortapisas a que lo uses gratuitamente sin límites. Las malas es que
inventa y exagera más de lo que nos gustaría. Si quieres precisión y un chatbot más fiable, de momento Copilot gana la partida en el terreno de las ofertas gratuitas, aunque lo hace limitando mucho las conversaciones.
Lo que está claro es que esto es tan solo el principio de un nuevo 'round' en ese combate que se está
librando en el terreno de la IA generativa. Uno que está definiendo el statu quo del mercado y de los grandes de la tecnología a corto plazo. Si Google ganó el de los buscadores, Facebook el de las redes sociales, ahora queda por ver quién gana el de la IA.
Y cuidado, porque aunque Bard, ChatGPT y Copilot son los referentes actuales, Meta y Apple también están en ello. La primera está convirtiéndose —
sorpresa mayúscula— en el "
Linux de la IA", mientras que Apple, que hasta ahora apenas decía nada, ya ha confirmado que
tendrán su IA generativa disponible antes de que acabe 2024. Hagan juego, señores.
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