Michael Burry era un gran desconocido para el público, pero tras '
La gran apuesta' ('The Big Short', Adam McKay, 2015) se convirtió en una pequeña celebridad. Sobre todo porque fue esa película la que descubrió a millones de personas que este este experto predijo la crisis financiera de 2007 y 2008. Esa burbuja (o más bien, granada) inmobiliaria explotó y la metralla alcanzó a millones de personas.
Y claro, cuando alguien predice con éxito una crisis, estamos atentos a lo que dice o hace. Estos días Burry no ha dicho nada, pero sí ha hecho algo singular:
ha invertido en corto contra NVIDIA. O lo que es lo mismo: ha apostado a que NVIDIA caerá en valor. Es casi como decir que la (
cada vez menos) hipotética burbuja de la IA puede acabar explotando también.
A estas alturas parece difícil negar que el tortazo es inminente. Hay demasiado dinero en juego, demasiadas expectativas, demasiadas promesas incumplidas. Sam Altman
lo sabe y
hasta se mosquea cuando le preguntan por sus
"raquíticos" ingresos. Tanto su empresa como NVIDIA parecen ya demasiado grandes para caer, y por si las moscas
ya buscan el rescate de papá estado. Como si fueran bancos. O más bien, como si fueran bancos que ven el tortazo cercano y quieren buscar red de seguridad.
Y en esas estamos, con una situación inquietante en la que nadie parece saber nada con total seguridad. Ni siquiera Burry que, debemos decirlo,
no siempre ha acertado. De hecho ya apostó contra NVIDIA y no acertó. Una cosa está clara: cuando el río suena, agua lleva y burbuja que te estalla en la cara.
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