Valve intentó
crear su propia saga de consolas
hace una década. Las llamó Steam Machines, pero su propuesta llegó pronto y mal. Ni el hardware ni el software estaban preparados entonces. Tocaba seguir dejando hacer a Nintendo, Sony y Microsoft, y esperar un momento mejor.
Que es lo que han hecho. Esta semana la empresa presentó su nueva Steam Machine, y ahora
parece que han llegado a tiempo y bien. La consola adopta un diseño de PC de pequeño formato, y en su interior la propuesta hardware es interesante y equilibrada, pero además aprovecha
el sistema operativo Steam OS derivado de Linux. Y esa es la gran clave, porque durante estos 10 años Valve ha logrado que todo encaje para hacer que su consola esta vez sí tenga (mucho) sentido.
Y lo tiene
gracias a Proton, una capa que permite ejecutar los juegos de Windows en Linux no ya igual de bien que en el sistema operativo de Microsoft, sino que a veces incluso mejor. El éxito de Steam OS y Proton ya fue claro en la Steam Deck, la consola portátil que
ha desatado la fiebre por este formato, y ahora quiere dar el salto a una consola de sobremesa que es unas siete veces más potente y que da acceso a un catálogo de unos 100.000 videojuegos disponibles en Steam Store.
Todo, insistimos, parece encajar. Sobre todo cuando Microsoft parece
estar matando a la Xbox por una Excel, y cuando tanto las Xbox como las PlayStation están subiendo de precio cuando con el paso de los años
debería ocurrir lo contrario. La Steam Machine estará disponible a principios de 2026 y será entonces cuando conozcamos su precio.
Y si ese precio es competitivo, que se prepare el mundo, porque podemos tener algo que no habíamos tenido en décadas: un nuevo protagonista en el mundo de las consolas de videojuegos.
Publicar un comentarioDefault CommentsFacebook Comments