Dicen que una retirada a tiempo es una victoria. Luego volvemos a esto.
Cuando Apple lanzó el iPod, mejoró de forma radical la forma en la que consumíamos música. Y cuando lanzó el iPhone, hizo eso y más con nuestros teléfonos móviles. La cosa no fue tan notable con el iPad (si recordáis, muchos lo llamaron "
un iPod touch grande") y tampoco con los Apple Watch, pero ciertamente ambos segmentos han ayudado a fortalecer un ecosistema (¿o deberíamos llamarlo jardín amurallado?) que desde hace años parecía buscar otro elemento más. Uno especialmente ambicioso.
Y ese elemento no era otro que el rumoreado coche de los de Cupertino. El 'Project Titan' que planteaba un coche de Apple autónomo y 100% eléctrico llevaba en marcha casi una década, pero la noticia es que la compañía
ha decidido abandonar esos esfuerzos. Era algo que parecía inevitable: había habido demasiados
cambios de rumbo,
demasiados problemas y
demasiado desinterés.
No solo es que Apple no lograra tener claro el enfoque del problema: es que otros sí lo tenían. Mientras la empresa no se decidía —ahora es autónomo, ahora no— los fabricantes chinos
se subían a la chepa de los gigantes de la automoción. A Tesla ya no le preocupaba tanto lo que pudiera hacer Apple (si es que hacía algo) como lo que sí estaban haciendo BYD o, en última instancia,
hasta Xiaomi.
Me imagino a Tim Cook pensando en ello.
Demasiados problemas. Demasiados retos. Demasiada competencia. Y sobre todo, demasiado poco margen de beneficio. Esto no tiene sentido. Y poco después, la decisión más lógica:
centrar esfuerzos en el desarrollo de la IA, que es un campo mucho más prometedor y jugoso. El coche ya está muy visto. La IA, no.
Una retirada a tiempo es una victoria. Sin duda.
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